lunes, 30 de enero de 2012

Educación, animal

Esta es una nota que considero imperativo publicar.
Durante los últimos días en mi página de inicio del Facebook han publicado foto tras foto de animales maltratados, golpeados, muertos o mutilados de las maneras más atroces que la verdad no me hubiera querido ni imaginar, ni mucho menos ver.
Tree-hugger que he sido toda mi vida, siempre que un gatito o perrito estuvo en apuros hice lo posible por socorrerlo. El procedimiento es sencillo: Llevarlo a la casa para que mi madre meneara la cabeza y mi padre pegara el grito en el cielo, darles un par de horas de cariño y tranquilidad en lo que decidíamos qué hacer con ellos, los alimentábamos y les dábamos de beber. En el caso de los gatos, un par de veces llegaron a quedarse en la casa y formar parte de la familia. Con los perros es imposible que se queden en mi hogar porque a mi madre no le gustan y mi padre no quiere zoológico en casa.
Lo que hacíamos entonces era llevarlos a la veterinaria acompañados de una bolsa de comida y dejarlos a la buena del karma para que alguien se decidiera a adoptarlos.
Recuerdo que en Estados Unidos las perreras están llenas de animales ya grandes. Para adoptarlos tienes que pagar 80 dólares, llenar todo un formulario y, si demuestras que serás un dueño responsable, entonces te permiten adoptar al animalito.
Pero hay algo que no recuerdo: No recuerdo haber visto animales callejeros. No recuerdo que se me haya encogido el corazón en el invierno cuando veía a los animales hechos bolita en la calle para protegerse del frío. Y mucho menos recuerdo gente pendeja que le lanzara piedras a perros, gatos o sapos. No recuerdo a nadie pateando animales porque se atravesaran en su camino. No recuerdo haber visto cajas con animales recién nacidos en pleno sol.
Tal vez mi memoria me falle, la verdad es que no es muy buena, pero me parece recordar que en Suiza una vez vi un gato en la calle, me agaché y lo llamé y se acercó a mí. No para pedirme comida, no para ver a qué olía. Se acercó a mí y se untó en mi mano para que lo acariciara. 
¿Qué será? ¿Los animales en estos otros dos países educarán mejor a la gente? ¿Requerirán exuberantes sumas de dinero para mantener las calles limpias de animales? He agregado página tras página que dice NO AL MALTRATO ANIMAL. Yo lo que me pregunto es, ¿cuántas de las personas que se ponen a compartir fotos terribles de este comportamiento apoyarán también albergues, perreras, páginas de adopción de animales callejeros, o causas como la esterilización de felinos o caninos? 
El compartir estas fotos nada más causa que la gente se escandalice. Tampoco les estoy diciendo que se pongan a apadrinar un perro, o que donen 3 pinches dólares para esterilizar un gato, pero sí les digo que le bajen al drama. Hay páginas que tienen patrocinadores y al ver un simple video de 3 minutos donas 20 centavos a su causa. Los mismos 3 minutos que espero hayas invertido en leer esto. 
Gracias.

domingo, 29 de enero de 2012

Eric Carmen - Hungry Eyes 1987 Video stereo widescreen


It's not really about whom,

It's not a matter of life or death.

Matters are quite simple, really.

All I want is a person I fall head over heels for.

Someone that makes me want to listen to 80s tunes.

Someone I'll have hungry eyes for.

lunes, 9 de enero de 2012

Aerosmith - Crazy



Y que me vuelvo loca, pero pensando en alguien más...

sábado, 24 de diciembre de 2011

Buena tarde

No hay nada como escribir en "la tarde del día de Noche Buena."
He pasado los últimos días trabajando en mi cuarto, intentando acomodar algo la entropía constante que hay en él.
He horneado y cocinado. He limpiado y he acomodado. He peinado y arreglado.
Hace unos minutos estaba recargada en el sillón, acompañada de mi gata, bella durmiente, mientras mi madre hacía los últimos arreglos en la comida antes de irse a bañar. Me acerqué varias veces a la cocina para ver si la podía auxiliar en algo, pero me corrió dulcemente mientras por sus ojos surcaban letras, cantidades, tareas sin terminar y planes bien trazados.
Mi hermano nuevamente se encuentra algo frustrado porque no siente la Navidad. El año pasado lo acompañé en la melancolía, recordar navidades pasadas cuando todavía creíamos en los cuentos mágicos y esperábamos más el evento que la recompensa en sí.
En estas fechas mis manos siempre están frías. El clima no ha colaborado para que se sienta tanto la Navidad. Traemos playeras y pantalones de mezclilla, sin más. Ha caído la tarde y el sol se va ocultando, y es nada más por esa razón que ya me puse un suéter. Guantes no. No me dejan escribir a gusto.
La misa es a las 8:30, de manera que dentro de una hora debo empezar a arreglarme para dar suficiente tiempo a los imprevistos.
Mis uñas están pintadas, y es lo único que está listo. Mi cabello es un caos vacacional y traigo mis pantalones de "hueva total". Tal vez así ande para que contraste más cuando me arregle dentro de un rato.
Soy dichosa porque he vuelto a leer y escribir. Ayudo en mi casa y paso tiempo con mi familia.
Pero aún así estoy frustrada. Frustrada porque aún no sé qué haré con mi vida. Seguro es que seguiré escribiendo. Definitivamente invertiré en CETES en cuanto tenga mi propio dinero -y sea el suficiente- para adquirirlos. ¿Pero a dónde iré a parar? ¿Cuál será mi oficio? Me tardé 5 semestres en descubrir que leyes era lo mío. El problema fue que durante la escuela nunca me presentaron las leyes formalmente, así que difícilmente iba a enamorarme de ellas. Aún así, ¿me veo como abogada? ¿Notaria? ¿Juez? Lo que sí no haré es salir de esta carrera, o terminarla para entrar inmediatamente a otra. Eso es demasiado ocio y a mi edad sé, y me consta, que te quieres comer el mundo a mordidas, no de a pedacitos. El chiste es no atragantarse en el proceso. Pero creo que en este momento me está sabiendo mal, y eso que apenas voy en la sopa. ¿Qué será del plato fuerte? 

Pascuas

Querido ex-amor:
No es que no te quiera ver.
Daría todo por volver a sentir tu piel.
Dichosos los ojos que se enamoraron de ti,
las sonrisas que repartí por doquiera que caminaba.
El inicio de nuestra relación se vio adornado por las luces navideñas,
y cuando te fuiste apenas las estaban volviendo a colocar.
Recibo tus buenos deseos y tus mensajes disfrazados.
Sé, que como yo, no me has dejado de extrañar.
Lamento haberme hecho tantas ilusiones.
Agradezco también ser algo escéptica.
Disfruté todo, todo.
Y no lo cambio por nada.
Te quise tanto como para llorar de felicidad.
Reí por cualquier estupidez y canté de todo corazón.
Ya me hice a la idea de que te fuiste y puedo tolerar ver tu foto.
Qué lástima que hayas decidido irte. No por mí, sino por ti.
Vuela, a ver si encuentras y disfrutas lo que buscabas.
Mi camino nunca se desvió, aunque aparté mi vista del mismo a causa tuya.
Gracias por los lindos momentos.
Maravillosos recuerdos.
Deliciosas experiencias.
Divinas miradas.
Tiernas caricias.
Los besos apasionados.
Y el encarrilamiento correcto en mi camino.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Odio los fines de semana

El título es relativo, claro está. Hay fines de semana en los que me la paso de maravilla con mis amigos, con mi familia.
Pero de momento, si no tengo planes, el sábado es cuando más lo extraño al desgraciado XD
Me pongo a escuchar canciones de córtate-las-putas-venas, sea country, baladas en español o incluso algo de punk.
El caso es que, aunque yo misma ya me convencí de que no regresaría, no dejo de añorar los momentos tan bellos que vivimos. No sólo son los momentos de pasión juvenil, también recuerdo ése "puppy love" de quedarnos viendo sin decir nada, los besos en la mejilla, sus palabras de amor al oído, el entrelazar nuestros dedos como si así se fueran a quedar por el resto de la eternidad.
Lo que pesó no fue que se terminara, sino que se terminó sin que para mí se rompiera algo. Si ya no me hubiera gustado, si nos hubiéramos distanciado verdaderamente... 
Así que ahora me deshago en lágrimas que ya no quiero derramar, canciones que no comparto por dignidad, mensajes que envío a mis amigas para desahogarme tan siquiera un poco y en maldecir su nombre una otra vez, deseando que me extrañe tanto como yo lo extraño a él.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Comparaciones

Estos días me la he pasado comparando mi vida a la de los demás, cosa que no se debe de hacer, pero ya que estamos en eso y no se puede remediar, más vale disfrutarlo.
Visito el Facebook de la persona que me gustó durante toda la primaria. Fue a la primer persona que le dije que me gustaba y dejó de hablarme. En ese entonces lo mandé a la chingada, hoy lo recuerdo y me río, pues a fin de cuentas son rollos de la infancia. 
Veo otra página, una ex-amiga con la que me llevaba bien a expensas de burlarme de los demás. Los chismes corren rápido y me enteré por compañeras en común que quería amarrar a su novio con un hijo. Desde chiquita estaba trastornada la pobre, buscando sentirse cool a base de hacer sentir mal a los demás. Sobra decir que a ella también la mandé a la chingada.
Estos días he sentido vilmente la presión de querer ser alguien en la vida. ¿Pero cómo? Me asusta y me encanta la idea de formar una familia, pero conscientemente sé que no es algo que quiera en estos momentos. Sé que quiero salir de mi casa, aventármela en friega unos años antes de alcanzar cierta estabilidad económica y emocional antes de meterme a "bailes de bóxers" (en vista de que con los hombres son "bailes de faldas"...).
Hablé con un muy buen amigo que vive en el extranjero pero que un tiempo estuvo viviendo en Querétaro, y me dice que la cultura mexicana se centra mucho en el matrimonio.
Caí en la cuenta de que me estaba dejando influenciar mucho por esto, pero en un sueño vi que realmente nada más estaba dejando que me empujaran a hacer algo que no quería hacer. El subconsciente está seguro de que no quiere eso y por lo menos ya es ganancia. Desafortunadamente también insiste en que siga sufriendo por algo que ya no existe y nunca volverá a ser igual, así que cuando eso pasa, igual lo mando a la chingada. Y al despertar corro a checar el celular y asegurarme de que verdaderamente no cometí la estupidez de mandarle mensajes de córtate-las-putas-venas al susodicho que se ha vuelto casi innombrable en mi vida.
Salgo de sus fotos y me voy a la página principal del que me gustaba. Veo que estudió deportes. ¿Por qué no pude yo estudiar algo así, concreto, "a lo que voy"? "Negocios Internacionales" suena tan odiosamente vago... ¿Qué chingados hago? Pues lo que se me atraviese y que más me guste. Precisamente por eso la elegí, para tener variedad de opciones. Quisiera adelantar el tiempo y estar a año y medio de aquí para ya haber terminado mi carrera y poder seguir mi vocación. No una carrera que cualquier idiota puede estudiar. Tener una vocación...
Lo malo es que me gustan las letras pero de éso no quiero vivir. Veo a J.K., a Stephen King, o yéndome por lo bajo: Tuve un maestro de inglés al que le asignaban escribir 10,000 palabras en 4 días acerca de un tema. No es difícil. Supongo que ya haciéndolo incluso podría llegar a ser hasta divertido. Un deporte. Práctica, como fuera. Pero para eso tengo mi blog, para practicar. No quisiera tener una historia que valiera la pena contar, desarrollar, redactar adecuadamente, y que me presionaran con tiempos o que me hicieran cambiarla por motivos de mercadotecnia. 
Escribir para mí no es un simple hobby, es quien soy. Me encanta. Me define. Y esto ha sido así desde que me dieron mi primer diario o desde que tenía 6 años y me planté frente a la computadora a escribir mi primer historia de terror. Que más que terror, eran aventuras. Siempre me ha gustado eso.
Recuerdo cuando me asustaba ver Jurassic Park, o me aterraba la Momia. Y ahora me encuentro viendo The Walking Dead y brincando como brincaba de miedo en aquel entonces.
Recuerdo que durante muchos años me hacía una cola para atrás y apretaba muy bien mis tenis, para que si ocurría cualquier aventura, yo estuviera lista para correr sin que se me saliera el zapato por el arrancón, ni me estorbara el pelo en la cara. Tal vez por eso tampoco era buena para las relaciones interpersonales en aquel entonces. Me agradaba más estar en un mundo de fantasía que viendo los "horrores" ortográficos de mi maestra de 4°. Tal vez eso fue lo malo de aprender a escribir en el kinder, que en la primaria yo estaba corrigiendo mi ortografía mientras que mi maestra apenas estaba aprendiendo a escribir.
El problema es que, además de que no me interesa si mis libros venden o no, de nada serviría que me enfocara en eso aquí. En México muy pocas personas leen... Planeo el próximo semestre realizar un estudio de mercado acerca de eso, para ver cómo vender mi libro.
Pero da igual... Lo que quiero escribir lo ideé cuando tenía 17 años y no creo que mis compañeros de veintitantos sean lo suficientemente maduros para leerlo, comprenderlo o disfrutarlo como me gustaría que lo disfrutase el lector.
Aunque insistom en que me vale madre: La satisfacción será escribirlo y publicarlo... Dejaré de hacerme mensa, sería EXCELENTE que vendieran mis libros. No por el reconocimiento del mundo, sino por la satisfacción personal que eso me traería. De todas formas no pienso publicarlo con mi nombre real. ¿Para qué? ¿Para ser asediada por mis fans? ¿O para que las ventas que tenga sean falsas ya que nada más lo adquirirían mis parientes y amigos? No me veo regalándoselos. La persona que escribe es un tanto diferente de la que ven, sobre todo mis familiares.
En fin, falta rato para eso. La última vez que revisé, necesitaba como $10,000 para publicarlo. De momento en mis ahorros sólo está la vigésima cantidad del total que necesito, sin contar la inversión en tinta y electricidad gastada en la elaboración del producto.
Nos leemos.