No hay nada como escribir en "la tarde del día de Noche Buena."
He pasado los últimos días trabajando en mi cuarto, intentando acomodar algo la entropía constante que hay en él.
He horneado y cocinado. He limpiado y he acomodado. He peinado y arreglado.
Hace unos minutos estaba recargada en el sillón, acompañada de mi gata, bella durmiente, mientras mi madre hacía los últimos arreglos en la comida antes de irse a bañar. Me acerqué varias veces a la cocina para ver si la podía auxiliar en algo, pero me corrió dulcemente mientras por sus ojos surcaban letras, cantidades, tareas sin terminar y planes bien trazados.
Mi hermano nuevamente se encuentra algo frustrado porque no siente la Navidad. El año pasado lo acompañé en la melancolía, recordar navidades pasadas cuando todavía creíamos en los cuentos mágicos y esperábamos más el evento que la recompensa en sí.
En estas fechas mis manos siempre están frías. El clima no ha colaborado para que se sienta tanto la Navidad. Traemos playeras y pantalones de mezclilla, sin más. Ha caído la tarde y el sol se va ocultando, y es nada más por esa razón que ya me puse un suéter. Guantes no. No me dejan escribir a gusto.
La misa es a las 8:30, de manera que dentro de una hora debo empezar a arreglarme para dar suficiente tiempo a los imprevistos.
Mis uñas están pintadas, y es lo único que está listo. Mi cabello es un caos vacacional y traigo mis pantalones de "hueva total". Tal vez así ande para que contraste más cuando me arregle dentro de un rato.
Soy dichosa porque he vuelto a leer y escribir. Ayudo en mi casa y paso tiempo con mi familia.
Pero aún así estoy frustrada. Frustrada porque aún no sé qué haré con mi vida. Seguro es que seguiré escribiendo. Definitivamente invertiré en CETES en cuanto tenga mi propio dinero -y sea el suficiente- para adquirirlos. ¿Pero a dónde iré a parar? ¿Cuál será mi oficio? Me tardé 5 semestres en descubrir que leyes era lo mío. El problema fue que durante la escuela nunca me presentaron las leyes formalmente, así que difícilmente iba a enamorarme de ellas. Aún así, ¿me veo como abogada? ¿Notaria? ¿Juez? Lo que sí no haré es salir de esta carrera, o terminarla para entrar inmediatamente a otra. Eso es demasiado ocio y a mi edad sé, y me consta, que te quieres comer el mundo a mordidas, no de a pedacitos. El chiste es no atragantarse en el proceso. Pero creo que en este momento me está sabiendo mal, y eso que apenas voy en la sopa. ¿Qué será del plato fuerte?
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sábado, 24 de diciembre de 2011
Pascuas
Querido ex-amor:
No es que no te quiera ver.
Daría todo por volver a sentir tu piel.
Dichosos los ojos que se enamoraron de ti,
las sonrisas que repartí por doquiera que caminaba.
El inicio de nuestra relación se vio adornado por las luces navideñas,
y cuando te fuiste apenas las estaban volviendo a colocar.
Recibo tus buenos deseos y tus mensajes disfrazados.
Sé, que como yo, no me has dejado de extrañar.
Lamento haberme hecho tantas ilusiones.
Agradezco también ser algo escéptica.
Disfruté todo, todo.
Y no lo cambio por nada.
Te quise tanto como para llorar de felicidad.
Reí por cualquier estupidez y canté de todo corazón.
Ya me hice a la idea de que te fuiste y puedo tolerar ver tu foto.
Qué lástima que hayas decidido irte. No por mí, sino por ti.
Vuela, a ver si encuentras y disfrutas lo que buscabas.
Mi camino nunca se desvió, aunque aparté mi vista del mismo a causa tuya.
Gracias por los lindos momentos.
Maravillosos recuerdos.
Deliciosas experiencias.
Divinas miradas.
Tiernas caricias.
Los besos apasionados.
Y el encarrilamiento correcto en mi camino.
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